La acuicultura es la actividad que más crece en el sector de la producción de alimentos a nivel mundial, siendo cada vez más habituales los cultivos en mar abierto

La acuicultura en mar abierto (offshore) se puede definir por diferentes criterios como la profundidad, la distancia a la costa, la exposición al oleaje o por aspectos jurisdiccionales, pero en términos generales se entiende como aquella acuicultura que se lleva a cabo en aguas no protegidas (abiertas).


La acuicultura offshore se ha convertido, según los expertos, en la mejor opción para aumentar la producción de alimentos marinos por dos motivos:

  1. Exceso de competencia por el espacio: el aprovechamiento de las zonas próximas a la costa en la mayoría de países productores es muy elevado (turismo, pesca y otras actividades industriales).
  2. Limitación para producir más pescados y mariscos de origen salvaje procedentes de los caladeros actuales, debido a la sobreexplotación de muchos de ellos.

Granja marina canadiense de cultivo de mejillones y peces
Granja marina canadiense de cultivo de mejillones y peces

El cultivo en aguas expuestas de moluscos, peces y algas se considera la única vía para poder aumentar la producción de alimentos marinos de una forma sostenible

Hay una enorme variedad de especies marinas que se producen mediante la acuicultura, a día de hoy hay unas 200 especies marinas cultivadas según la FAO y el cultivo de muchas otras está en desarrollo.


Según la manera en la que interactúan con el entorno natural que las rodea, las granjas de acuicultura se dividen en 3 grupos:

  1. Acuicultura alimentada: Cultivo de pescados y crustáceos. Requieren aporte de alimento para un correcto desarrollo del cultivo.
  2. Acuicultura no alimentada: Cultivos de moluscos y algunas especies herbívoras y detritívoras.
  3. Acuicultura autótrofa: Cultivos de algas.

Cada una de estas tres categorías de cultivo tiene una relación diferente con el ecosistema, tanto desde el punto de vista de los aportes que recibe de su entorno como desde el punto de vista de los efectos de la granja sobre el ecosistema que la rodea.

La acuicultura se ha desarrollado tradicionalmente en espacios protegidos y semiprotegidos, también en zonas intermareales y de marisma. Lugares con aguas relativamente tranquilas y cercanos a la línea de costa donde la competencia con otras actividades suele ser muy alta (turismo, pesca artesanal, etc) y también se agravan los posibles impactos medioambientales negativos, al tratarse de masas de agua con menores tasas de renovación y normalmente de poca profundidad.

Hoy en día es posible cultivar en zonas expuestas o de mar abierto gracias a los últimos avances en la tecnología y en los métodos de cultivo

Factores como el uso de nuevos materiales, más flexibles y ligeros, para la fabricación de las estructuras flotantes y los fondeos, junto a la mecanización de las labores de cultivo y a la modernización de los equipos de trabajo han permitido a los acuicultores conquistar nuevas zonas de cultivo en mar abierto que hace algunos años no podían ser aprovechadas.

¿Es realmente sostenible la acuicultura en mar abierto?

Para asegurar el desarrollo sostenible de la acuicultura en mar abierto es necesario comprender cómo interactúa la actividad con su entorno y en qué medida afecta la situación geográfica y la densidad del cultivo en la salud y productividad del ecosistema.

El desarrollo de la acuicultura ha conllevado un aumento de los impactos negativos de esta actividad sobre el medio ambiente, estando entre los más importantes:

  • Destrucción de hábitats naturales
  • Polución
  • Introducción de enfermedades
  • Cruce de especies cultivadas con salvajes (escapes)
  • Captura accidental de megafauna marina por enmarañamientos
  • Aumento de la demanda de harina y aceite de pescado salvaje

La falta de una planificación estratégica es uno de los problemas principales para el desarrollo sostenible de la acuicultura en aguas expuestas

La mayoría de los emplazamientos marinos de acuicultura (y de otros sectores) se analizan estudiando los efectos de una única explotación o de un conjunto de ellas  pero, de cara a un desarrollo sostenible de la actividad, lo más adecuado sería realizar un estudio pro-activo de planificación estratégica que tenga en cuenta las condiciones particulares de cada zona para determinar las especies y densidades que se podrán cultivar sin que ello repercuta negativamente sobre el entorno.


Estos estudios pro-activos de planificación deberían tener en cuenta:

  1. El efecto del entorno sobre las granjas
  2. El efecto de las granjas sobre el entorno
  3. Los impactos acumulativos de la actividad
  4. Las cuestiones de planificación regional: sinergias y conflictos con otros objetivos de planificación marítima

1. El efecto del entorno sobre las granjas

Un aspecto esencial de una correcta planificación de la acuicultura offshore es determinar qué zonas pueden ser más productivas y aprovechables

La aptitud de las zonas de cultivo está determinada por numerosos factores como la temperatura, las corrientes, las horas de insolación o la disponibilidad de nutrientes, entre otros, por lo que la variabilidad entre zonas puede ser muy grande, incluso con distancias cortas de una a otra.

La acuicultura no alimentada y la autótrofa son muy sensibles ante el medio que las rodea ya que obtienen de él los nutrientes que necesitan para su crecimiento

En el caso del cultivo de mejillón existen aplicaciones que permiten analizar la información oceanográfica disponible (corrientes, producción primaria, temperaturas…) y compararla con los datos de cultivo (densidades de cultivo, tasas de crecimiento…) para obtener información sobre los potenciales impactos sobre el medio, los lugares más productivos y los límites de producción admisibles para cada zona en función del tipo de acuicultura que se desarrolle. El problema de estas aplicaciones es que necesitan mucha información, no siempre disponible para todas las zonas potencialmente aprovechables.

La localización de las granjas de acuicultura también determina la calidad del producto obtenido

Acuicultura en mar abierto en noruega
Estructura de cultivo de peces en mar abierto

Es sabido que numerosas actividades en tierra vierten productos nocivos al mar, que pueden acumularse en el medio causando problemas al cultivo y a su aptitud para la alimentación humana. Por lo general este impacto es mayor cuanto más cerca esté el cultivo de la fuente de polución, cuanto menor sea la profundidad y más lenta sea la corriente, por lo que es lógico pensar que la acuicultura en mar abierto reduce el riesgo de contaminación del cultivo por polución procedente de las actividades humanas en tierra. Esto fue demostrado en estudios realizados en cultivos de atún rojo en Australia que probaron una mejor condición de los animales, una menor carga de parásitos y una menor mortalidad en los atunes rojos cultivados en jaulas en mar abierto respecto a los que estaban en zonas próximas a la costa.

Cada vez más empresas buscan situar granjas en condiciones de mar abierto, hace algunos meses os contábamos los planes de una empresa noruega para producir salmón en mar abierto.

Los predadores también pueden afectar negativamente a la productividad y aptitud de las zonas de cultivo, siendo también conveniente alejar las instalaciones de acuicultura de aquellos lugares donde se sepa que existen concentraciones importantes de predadores, como el caso de los leones marinos en Chile. Por lo general, la acuicultura en mar abierto reduce el riesgo de ataques de leones marinos en las jaulas de cultivo de salmones.

2. El efecto de las granjas sobre el entorno

La introducción de altas densidades de organismos marinos en los océanos afecta al entorno de una forma diversa y compleja

En ocasiones el cultivo de algunas especies puede tener efectos positivos sobre el medio, es sabido que el cultivo de algas tiene la capacidad de mejorar la calidad del agua en zonas donde existan excesos de nutrientes como el nitrógeno, el fósforo y el carbono y también que los bivalvos reducen la concentración de fitoplancton, mitigando los efectos de la eutrofización. Pero normalmente la introducción de la acuicultura contribuye al aporte de nutrientes y agentes contaminantes, dependiendo de factores como la operativa de cultivo, las especies cultivadas, las densidades de cultivo, la estrategia de alimentación y la localización de los cultivos, que también tiene un papel importante en el impacto generado por dichos aportes.

Las características físicas y químicas del medio, los niveles de nutrientes, la proximidad a hábitats sensibles, la profundidad y las corrientes determinarán el impacto causado por los vertidos de las granjas de acuicultura

Por lo general en aguas profundas y con corrientes rápidas hay una mayor difusión de la materia orgánica liberada, minimizando los impactos negativos sobre los ecosistemas bentónicos, hay estudios comparativos de 10 zonas de cultivo de mejillones en Europa que demuestran que menores profundidades unidas a bajas velocidades de corriente se corresponden con zonas donde los impactos sobre las comunidades bentónicas son mayores. En el caso del cultivo de peces, los efectos sobre las comunidades bentónicas son menos claros y pueden variar mucho en función de las prácticas de cultivo empleadas.

La Acuicultura Multitrófica Integrada (IMTA) y su capacidad para mitigar el impacto ambiental

Hace algún tiempo ya hablamos de las potencialidades y retos de cara al futuro de la acuicultura multitrófica y también del ejemplo de Tasmania, donde granjas de salmones y ostras se han unido para producir algas con el objetivo de mejorar la calidad del sus aguas.

La reducción del impacto ambiental de las explotaciones de acuicultura es posible mediante la adopción de sistemas de cultivo de Acuicultura Multitrófica Integrada (IMTA por sus siglas en inglés). Este sistema trata de imitar el ciclo natural de los nutrientes cultivando especies de diferentes niveles tróficos en un mismo área. Los beneficios obtenidos mediante este sistema de cultivo no están muy contrastados todavía, al ser una forma de cultivo novedosa. Por otro lado, la efectividad del sistema dependerá mucho de factores ambientales, como los niveles de nutrientes existentes en la zona, la disponibilidad de alimento y la hidrodinámica. La Acuicultura Multitrófica Integrada en condiciones de mar abierto presenta también algunos problemas de cara a la operativa comercial, la eficiencia de los diferentes cultivos y la dificultad para rentabilizar todos los cultivos y aprovechar las ventajas de la economía de escala.

concesiones-acuicultura-marruecos
Concesiones de acuicultura por especies en Dakhla (Marruecos)

Como conclusión sobre la IMTA se puede afirmar que incentivar el cultivo de diversas especies puede mitigar algunos impactos ambientales, pero su mayor ventaja es que se conseguiría crear un sector productivo más resiliente y mejor preparado para soportar los constantes cambios del mundo actual. Hace algunos meses os contábamos que en Marruecos se ha elaborado un plan de desarrollo de la acuicultura que limita las especies que se pueden cultivar en las nuevas zonas reservadas para la acuicultura, seguramente con el doble objetivo de diversificar la producción y mitigar los posibles efectos negativos de las explotaciones de acuicultura sobre el medio ambiente.

3. Los impactos ambientales acumulativos de los cultivos marinos

Cuando la densidad de los cultivos aumenta existe un límite en cuanto a la cantidad de granjas marinas que puede soportar una zona concreta sin desequilibrar el ecosistema. Esta repercusión negativa es muy diferente en el caso de la acuicultura alimentada y la no alimentada.

La acuicultura alimentada (cultivo de peces) conlleva el aporte de materia orgánica (piensos), la información existente sobre el efecto acumulativo de este aporte de nutrientes está basada en granjas de peces situadas en zonas costeras de aguas tranquilas, pero se estima que en zonas de mar abierto los efectos acumulativos serán menores por la mayor dispersión de los aportes, siempre que las densidades y técnicas de cultivo sean adecuadas.

La acuicultura no alimentada (cultivo de bivalvos) tiene un efecto acumulativo sobre el medio derivado de la retirada de nutrientes de la columna de agua y de las deposiciones de los animales cultivados. En zonas con escasa producción primaria el consumo de nutrientes (fitoplancton) puede repercutir negativamente en el reclutamiento de juveniles de especies salvajes por una menor disposición del alimento que consumen en su fase larvaria. Existen modelos de software que, aunque necesitan una cantidad y calidad considerable de información, pueden estimar los niveles máximos sostenibles para la producción de moluscos bivalvos en una zona determinada, siendo herramientas muy valiosas para estimar la capacidad de carga del ecosistema, especialmente para el cultivo de bivalvos. Respecto a los ambientes de mar abierto, por el mayor flujo de agua y la menor presencia de larvas en la columna de agua, es lógico pensar que para que se produzca un efecto negativo sobre el ecosistema serán necesarias densidades muy altas de cultivo respecto a los ambientes de aguas confinadas.

En el caso de la acuicultura autótrofa existen casos muy puntuales en los que densidades muy altas de cultivo de algas (kelp) han conllevado el agotamiento de ciertos nutrientes, pero normalmente los riesgos de que se produzcan este tipo de impactos sobre el ecosistema en el caso del cultivo de algas son casi inexistentes.

Otra consideración importante respecto a posibles impactos acumulativos de la acuicultura cuando se alcanzan altas densidades de cultivo en una zona tiene que ver con la aparición de enfermedades. Estos problemas de sanidad animal se pueden resolver con una correcta distribución espacial de las granjas, cada enfermedad tiene unas condiciones particulares en términos biológicos, siendo muy importante conocer su capacidad de propagación y los posibles hospedadores, sobre todo por el posible contagio cruzado con las poblaciones salvajes de la zona. Por desgracia hay poca información sobre la biología de las enfermedades que van apareciendo en la acuicultura, pero en el caso de la Anemia Infecciosa del Salmón (ISA) hay estudios que recomiendan una separación de al menos 5 kilómetros entre las granjas de salmones para evitar el contagio entre ellas. En caso de producirse un brote se ha comprobado que la propagación es mucho más rápida en zonas con un gran número de granjas y poca separación entre ellas que en las zonas donde las granjas son más pequeñas y están más distanciadas entre sí. En cualquier caso, la hidrodinámica y condiciones particulares de cada zona (animales salvajes portadores) pueden influir en la propagación de enfermedades, pudiendo no ser suficiente la separación de 5 kilómetros para evitar el contagio entre granjas. También deben alejarse los cultivos marinos que cultiven especies nativas de aquellas zonas donde existan altas densidades de poblaciones salvajes o donde haya poblaciones salvajes que sean vulnerables, ya que pueden verse afectadas o contagiar un nuevo brote de enfermedad al cultivo. Si bien, este tema del contagio cruzado entre especies cultivadas y salvajes es controvertido y no todos los autores coinciden en la dinámica de contagio de muchas enfermedades de las especies cultivadas a las salvajes y viceversa.

4. Las cuestiones de planificación regional: sinergias y conflictos con otros objetivos de planificación marítima

La acuicultura compite en ocasiones con otras actividades como la navegación, la pesca, el turismo o los espacios protegidos. Una correcta planificación espacial de la acuicultura debe tener en cuenta las demás actividades e intentar buscar sinergias y minimizar los conflictos de intereses.

La pesca, la acuicultura y los espacios protegidos pueden beneficiarse mutuamente con una correcta planificación.

La mayor parte de los cultivos de acuicultura impiden el desarrollo de otras actividades en esa zona, como la pesca comercial, esto es aprovechado por numerosas especies salvajes como refugio, muchas de ellas de alto valor económico. Las investigaciones sobre sostenibilidad pesquera hacen mucho hincapié en la importancia de las “Redes de Áreas protegidas y Reservas marinas” (hablamos de ello anteriormente en un artículo sobre la Reserva Marina de Tabarca, Alicante) para asegurar la conservación y mantener los objetivos de capturas. Por lo que la inclusión de las explotaciones de acuicultura en estas redes de áreas protegidas podría ser una herramienta más para el mantenimiento de los stocks naturales de muchas especies objetivo para el sector pesquero. El año pasado hablamos aquí de un estudio sobre los beneficios de los cultivos de macroalgas sobre los arrecifes de coral y la pesca.reserva-marina-tabarca-oasis-biodiversidad

Para reducir los riesgos de esta estrategia de implementación de la acuicultura en las redes de protección ambiental es necesario evaluar con detalle  la posible afección negativa de la acuicultura sobre las áreas protegidas, estableciendo límites a la proximidad, especies y densidades de cultivo admisibles en aquellas instalaciones próximas a reservas marinas. También, por motivos de sanidad animal, se deben alejar los cultivos de las zonas donde se sepa que existen altas concentraciones de poblaciones salvajes de especies similares.

Los estudios que han analizado la relación entre la pesca y la acuicultura en el Mediterráneo han encontrado que en todos los casos el impacto ha sido nulo o incluso la pesca se ha beneficiado de la aparición de la acuicultura, esto se explica en que las estructuras de cultivo crean refugios para algunas especies objetivo y la adición de comida y nutrientes al medio hace aumentar la producción primaria e incluso en ocasiones es aprovechada directamente como alimento por muchas especies con valor comercial para la pesca. Pero conviene señalar que el Mediterráneo es, en general, un mar con una cantidad limitada de nutrientes por lo que un pequeño aporte puede provocar mayores incrementos de la producción natural que en otras zonas de aguas más ricas en nutrientes.

Otro ejemplo de planificación de la acuicultura teniendo en cuenta cuestiones de planificación regional sería la implementación de cultivos de algas y moluscos bivalvos en zonas donde se conozca que existen altos niveles de nutrientes procedentes de otras actividades humanas, ya que tendrán un efecto positivo sobre el medio ambiente al mejorar la calidad del agua que les rodea. Por el contrario, es aconsejable evitar la instalación de cultivos de peces cerca de zonas sensibles para la conservación marina, donde la polución o las posibles enfermedades generadas tendrán repercusiones muy graves.

CONCLUSIONES

La acuicultura en mar abierto está en su infancia, por lo que es necesaria una mayor investigación de las interacciones con el medio que la rodea. Sin embargo, a día de hoy, ya podemos tomar decisiones informadas sobre la localización y densidades de cultivo aceptables a la hora de implementar esta novedosa actividad en nuestros mares. Para ello es necesario recabar información de la mayor calidad posible y realizar una correcta planificación espacial de la acuicultura, utilizando para ello herramientas informáticas de análisis.

Conociendo las condiciones del entorno, las especies a cultivar y los objetivos de producción es posible identificar qué problemas pueden producirse y cuáles no.

impacto-ambiental-jaulas-de-peces-acuiculturaPor ejemplo, sabemos que un una instalación de cultivo de mejillón en aguas profundas con altas velocidades de corriente no se verá afectada por un aumento de las deposiciones sobre el fondo marino, algo que seguro sería un problema para una instalación de cultivo de peces que esté en aguas someras y con poca corriente. Aunque es importante señalar que la tecnología está mejorando constantemente y se están introduciendo nuevas soluciones que reducen los impactos ambientales de la acuicultura, por ejemplo hablamos aquí de las jaulas de peces totalmente cerradas o de máquinas que permiten “despiojar” a los salmones de granja.

La información, los modelos de análisis y las herramientas de planificación son muy útiles para el desarrollo de la acuicultura, pero en última instancia predomina el valor que la población otorga a cada recurso, por lo que es necesario analizar el mercado existente en cada zona para encontrar soluciones de planificación que eviten los conflictos de intereses entre sectores. Es importante determinar la localización, número y densidad de empresas de acuicultura teniendo en cuenta la tolerancia de la población a esta actividad y las preferencias entre diferentes objetivos de desarrollo local, ya que a veces pueden ser incompatibles.

La rentabilidad de un cultivo de acuicultura y los potenciales riesgos ambientales que conlleva varían sustancialmente entre regiones y están influenciados por el número y densidad de las granjas.

Las especies que se vayan a cultivar, la ecología y las condiciones ambientales de la zona de cultivo son los factores de mayor peso a la hora de planificar la producción. Las numerosas interacciones entre las diferentes especies cultivadas y el entorno donde se desarrollan obligan a tener en cuenta para la planificación la diversidad de especies y sistemas de cultivo empleados y no prestar tanta atención a la cantidad total de biomasa producida en una zona.

Agrupar numerosas instalaciones de cultivo en una zona o desarrollar grandes zonas de monocultivo puede parecer atractivo desde el punto de vista de la economía de escala y la eficiencia industrial, pero esta práctica tiene tendencia a producir impactos negativos en el ecosistema y a aumentar el riesgo de aparición de epidemias. Este tipo de consecuencias están demostradas desde hace mucho tiempo en estudios sobre agricultura y ganadería que demuestran que el aumento de la diversidad de especies cultivadas reduce el riesgo de enfermedades y requiere un menor aporte de nutrientes químicos y pesticidas.

REFERENCIAS:

Gentry, R.R., Lester, S.E., Kappel, C.V., White, C., Bell, T.W., Stevens, J. and Gaines, S.D. (2016) – Offshore aquaculture: Spatial planning principles for sustainable development. Ecology and Evolution, 00: 1-11. doi: 10.1002/ece3.2637

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