La Acuicultura Multitrófica Integrada tiene por objetivo la cría de distintas especies marinas en un mismo entorno.

Se trata de crear una cadena trófica entre ellos que permita reducir al máximo la cantidad de residuos vertidos al ecosistema, mejorando la calidad del agua y la sanidad de los animales.

Su origen está en la agricultura sostenible, compartiendo con ella el objetivo básico de que la actividad de cría no genere desajustes ambientales que puedan poner en riesgo la viabilidad futura del cultivo. Es decir, que trata de reducir o eliminar los efectos negativos derivados de la cría de animales en una zona, utilizando para ello cuantos recursos tecnológicos y naturales estén a su alcance. Al igual que sucede con algunas actividades agrícolas o ganaderas, la acuicultura puede tener un impacto negativo sobre el ecosistema donde se lleve a cabo la actividad.

Su filosofía de funcionamiento se basa en el aprovechamiento de los residuos generados y en la mejora de la calidad del agua. El modelo de cultivo multitrófico que se suele utilizar como ejemplo consistiría en la cría de peces, moluscos bivalvos y macroalgas. Se sabe que los restos no consumidos de pienso y los detritus de los peces pueden ser directamente aprovechados por los mejillones y otros bivalvos, ya que son filtradores no selectivos. Las algas por su parte, absorben nitrógeno y aportan oxígeno, mejorando la calidad del agua.

Se ha comprobado que, en las zonas donde hay una concentración elevada de cultivos de una misma especie, aumentan las probabilidades de que aparezcan enfermedades y de causar desequilibrios ambientales derivados del aporte de residuos, modificación del ecosistema y otras degradaciones ambientales ligadas al funcionamiento de las granjas marinas. Esto hace insostenible este tipo de acuicultura a largo plazo, ya que la degeneración de las zonas de cultivo podría llegar a hacer inviable su uso futuro.

Apoyo institucional a la acuicultura multitrofica

La Unión Europea ha fijado desde hace varios años como prioritario el desarrollo de la Acuicultura, ya que el crecimiento de esta actividad es inferior entre los países miembros en comparación con el resto del mundo. La novedad es que desde el año 2014 se va a apoyar especialmente a aquellos proyectos orientados a la sostenibilidad de la acuicultura especialmente los que lo hagan desde una perspectiva multitrófica.

Retos que tiene por delante la acuicultura multitrófica

  1. Falta de conocimiento biológico de muchas especies: La variedad de especies marinas que se pueden cultivar es muy superior a la de las especies terrestres, por lo que es cuestión de ir mejorando los conocimientos sobre la biología de las diferentes especies para poder establecer policultivos que tengan una huella medioambiental menor que los monocultivos 
  2. Gestión de los cultivos: La acuicultura es una actividad llevada a cabo por pequeños productores, salvo algunas excepciones, los cuales suelen estar muy especializados en el cultivo de pocas especies, a veces solo una. Esto dificulta la implementación de un sistema multitrófico, ya que carecen de los medios y formación adecuados para la explotación de nuevas especies.
  3. Mercado: La acuicultura es una actividad relativamente novedosa, mucha gente aun desconoce totalmente la actividad. Introducir nuevas especies suele ser complicado, la mayor parte de la actividad acuícola vende sus productos en el mercado local, que normalmente no estará habituado a las nuevas especies que se introduzcan.
  4. Viabilidad económica: Algunas especies marinas no tienen un mercado estable o unos precios atractivos que hagan posible su explotación comercial. Por ejemplo hay algunos tipos de algas que son recolectadas del medio natural en países subdesarrollados y luego vendidas secas y prensadas a unos precios realmente bajos. Normalmente las estructuras flotantes para cultivo de especies marinas tienen un coste elevado dado su alto nivel de tecnificación y laboriosidad de su instalación, no todas las especies tienen un precio de mercado que justifique dicha inversión en estructuras de cultivo.
  5. Inexistencia de proveedores y legislación ambiental: Actualmente hay muy pocas empresas dedicadas a la venta de “plántula” de alga para su engorde, tampoco es fácil conseguir semilla de algunos moluscos bivalvos e incluso existen leyes muy estrictas sobre la exportación de animales vivos destinados al cultivo o repoblación que hacen aun más difícil la implantación de nuevas especies de cultivo en determinadas zonas.
  6. Dificultad de contrastar resultados: La complejidad del medio marino hace que sea difícil calcular las densidades de población de cada especie, así como la disposición de los cultivos para que el aprovechamiento de los residuos y la mejora de la calidad del agua sea una realidad. Hay lugares donde la dinámica de las aguas y su composición varía enormemente a lo largo del año.

En definitiva, se trata de una actividad emergente y con buenas perspectivas de futuro pero que aun debe resolver muchas incógnitas para que sea considerada una actividad viable económicamente. Esperemos que en los próximos años salgan a la luz nuevos proyectos basados en este concepto de acuicultura que vayan progresando en el conocimiento de las especies y su compatibilidad con el entorno.

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