Suecia evalúa el potencial de las algas cultivadas como fuente de recursos de alto valor añadido

El “KTH – Royal Institute of Technology” a través de su División de Ecología Industrial está promoviendo el cultivo de algas para la obtención de extractos, alimentos y biocombustibles.

Actualmente a nivel mundial se explota una pequeñísima parte de la superficie marina, se estima que tan sólo se hace uso productivo de un 1%, frente al 36% de la superficie terrestre mundial que son tierras estables de cultivo. (Fuente: El estado de los recursos de tierras y aguas del mundo para la alimentación y agricultura, 2011).

Como ya hemos comentado en una entrada anterior, la producción de algas marinas se concentra en Asia. Los usos principales a los que se destinan son la producción de aditivos alimentarios (conservantes, espesantes, etc.) y en menor medida para el consumo directo como alimento.

Los investigadores suecos están trabajando con una especie de alga autóctona, el Kelp, conocida en la zona como “Sugar Kelp” y cuyo nombre científico es “Saccharina latissima“.

Utilizando especies nativas evitan posibles riesgos medioambientales derivados de la introducción de especies exóticas.

Esta especie de alga puede ser aprovechada tanto para la extracción de aditivos de uso industrial, la síntesis de materiales plásticos (biopolímeros) como para la producción de biomasa convertible en etanol u otros biocombustibles. Es precisamente en estos aprovechamientos de las algas de alto valor añadido donde se centran la investigaciones del KTH.

Instalacion cultivo algas marinas
Instalación de fabricación española para cultivo de algas pardas

La metodología de cultivo consiste en la recogida de los excedentes en las zonas costeras donde hay grandes poblaciones para su reubicación durante unos 6 meses en estructuras de cultivo de algas, normalmente en localizaciones de mar abierto.

Es importante que las estructuras de cultivo estén en zonas lo más expuestas a corrientes y donde la dinámica de las aguas tienda a arrastrar y disolver los materiales de deshecho que se generen, no sólo aquellos derivados de la propia biomasa de algas, sino también de la fauna asociada a este tipo de parques de cultivo de algas.

El Kelp es una especie de macroalga con una elevada tasa de crecimiento y que ayuda a la fijación de carbono, lo cual favorece que con un correcto manejo del cultivo y un aprovechamiento adecuado de la producción, podría ser una especie totalmente sostenible, sin huella ecológica, al ser neutral respecto al carbono.

Además de la viabilidad técnica y económica de los diferentes aprovechamientos, el grupo de investigadores trabaja en el estudio del impacto de estas algas sobre el ecosistema marino y las diferentes actividades humanas relacionadas con él, como la acuicultura, la pesca o el turismo. Al tratarse de algas de gran porte, forman arrecifes artificiales que atraen a otras formas de vida marina, especialmente peces.

Esperemos que esta investigación sirva para el desarrollo de metodologías de cultivo de este tipo de macroalgas y de tecnologías para el aumento de la cadena de valor de este recurso, que lo conviertan en una especie rentable para el cultivo y que además es medioambientalmente sostenible, ayudando a reducir la dependencia de los combustibles fósiles, máximos responsables del efecto invernadero y el aumento global de las temperaturas.

FUENTES:

División de Ecología Industrial del KTH

Entrevista en “Crosstalks” a Fredrik Gröndahl (en inglés) responsable de la investigación sobre cultivo de algas en mar abierto y a otros dos investigadores oceánicos de diferentes disciplinas. .

Autor: Alberto Serrano

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